¡Hola a todos! Apenas tengo tiempo ahora, pero no quiero dejar pasar el día antes de irme a trabajar sin escribir este post.

Ayer después de trabajar fui a una de las papelerías más famosas de Japón, Ito-Ya, en el barrio de Ginza, en Tokyo. Son famosos por ser extraespecializados en artículos de alta calidad. La papelería no es de las más baratas en artículos de arte, pero muchos tienen precio standard. Yo soy socia y tengo una tarjeta con la que puedo obtener el 10% de descuento en la mayoría de productos, así que, al necesitar unos rotuladores muy específicos y encontrarme en la zona, decidí ir allí a comprarlos.

Mi gran sorpresa fue que cuando llegué al emblemático edificio en una de las grandes avenidas de Ginza, estaba cerrado por reformas. Tenía un cartel que anunciaba su traslado provisional a la calle de al lado. Dudé en ir, ya que pensé que quizá no tuviesen toda la gama de productos disponibles, pero decidí ir. La mejor decisión que he tomado en mi vida XDDD

Cuando llegué al nuevo edificio pregunté donde estaban esos rotuladores de 0.01 de grosor. Me enviaron a otro edificio anexo al otro lado de la calle. Así que fui para allí. Justo en la entrada lucían maravillosos los bolígrafos elegantes. Esos bolígrafos hermosos cuyos precios oscilan entre los 10.000 y los 80.000 yenes. Apenas me gustan para mí, aunque reconozco que son bonitos. Si hablamos de bolígrafos “caros” me gustan los Caran d’Ache, cuyos precios están por debajo de los 5.000 yenes, pero tampoco me gustan tanto como para gastarme ese dinero en un bolígrafo. No me paré a mirarlos y subí las escaleras con la intención de llegar a la tercera planta. Pero, cuando subí un piso más y vi una vitrina desde la escalera se me cortó la respiración.