Otro de los conciertos a los que asistí recientemente fue al de Nayuta, en Sangenjyaya (Tokyo).

Conocí a Nayuta cuando trabajaba en una escuela internacional en Yokohama. Ella fue mi alumna de arte y español por varios años.
Se mudó a Okinawa con su familia hace unos 2 años y no la había visto desde entonces. Fue estupendo verla de nuevo. Qué pena que esta vez no la acompañara su madre, Shie, quien trabajaba en la oficina de aquella escuela y a quien considero una gran amiga. Shie fue una de las personas que me ayudó a no perderme a mí misma en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Una persona sabia, intuitiva y con la capacidad de calmar una tempestad en el mar abierto. ¡Cuántas personas maravillosas trabajaban en aquella escuela!…