Decir adiós es una de las cosas más difíciles de hacer… Especialmente cuando tienes que despedirte de personas a las que quieres o aprecias mucho.

El pasado viernes fue la fiesta de Graduación de la escuela donde trabajo. El sentimiento de satisfacción por ver a los estudiantes graduarse y el de la alegría de haber llegado a las tan esperadas vacaciones de verano se turbió con el de tener que despedirme de todos mis alumnos, los profesores y el personal de la oficina. No puedo explicar aquí más detalles, pero todos nos hemos tenido que decir adiós y emprender un nuevo rumbo en nuestra vida. Muchos de los estudiantes han tenido que buscar otra escuela, y los profesores otro trabajo. Es realmente aplastante tener que decirles adiós después de estos años…

Antes de vivir en Japón nunca pensé que me gustaría trabajar de profesora. El diseño gráfico y la informática es algo que siempre me ha apasionado. Pero ahora puedo deciros que trabajar de profesora es realmente lo que deseo hacer en mi vida. No hay mayor satisfacción que ver como tus alumnos crecen, física y emocionalmente, aprenden lo que les enseñas, progresan, disfrutan y además te lo agradecen… Me vine a casa con una montaña de regalos a la espalda, pero lo que realmente me impactó fueron sus cartas o dibujos en el caso de los más pequeños. Llevo desde el viernes leyendo y releyendo sus cartas. Aunque las he leído decenas de veces todavía se me saltan las lágrimas cuando las miro. Uno a veces no imagina el gran impacto que causa en la vida de los demás. Pero de verdad que todo lo que uno hace cuenta para el resto. Especialmente con adolescentes y niños… No olvidaré nunca todos los momentos que compartimos juntos, durante las clases, cuando me contaron sus problemas o sus alegrías, cuando conversamos sobre la vida, cuando fuimos de excursión, cuando me abrazaron llorando despidiéndose…

No exagero si digo que, aunque no tengo hijos y no sé lo que se siente, para mí son como mis niños… Y os juro que de verdad duele en el alma tener que decirles adiós… Esas cartas son mis tesoros…

Y sobre mis compañeros de trabajo, el resto de profesores… se me quedan cortas las palabras si digo que muchos de ellos son algunas de las mejores personas que he conocido en mi vida. Y se me parte el corazón sabiendo que muchos de ellos van a volver a sus países dentro de unos días. Muchos de ellos se han convertido en mis mejores amigos, y recorreré el mundo entero si es necesario para volver a encontrarme con ellos algún día.

Haber trabajado de profesora en una escuela internacional con niños de 3 a 18 años y de varias partes del mundo es la mejor experiencia que me ha pasado en la vida. Y le doy gracias a Dios por haberme permitido vivirla. Jamás en la vida había tenido un trabajo que me hiciera tan feliz como este. Muchas gracias a todos por toda vuestra ayuda y apoyo, yo también he crecido como persona y profesionalmente gracias a todos vosotros.

Thank you very much to everyone of you, teachers and students. You are the best!!!

Y ahora, a buscar otra escuela donde poder dar lo mejor de mi a otros niños ^____^.
¡Deseadme suerte!