El embajador de la cobardía (por David Jiménez)

Posted on Mar 31, 2011 in Cultura, Japon, Terremoto y tsunami | 3 comments

Esta es la crónica que David Jiménez, enviado especial en Japón, ha publicado hoy en el periódico El Mundo:

El embajador de la cobardía

Fue el primero en pedir a sus ciudadanos que se marcharan lo más lejos posible, uno de los pocos que trasladó su embajada fuera de Tokio, uno de los propagadores del pánico general con medidas desaconsejadas por todos los expertos y el representante de una comunidad expatriada que terminó huyendo a la carrera de forma indigna, sin despedirse si quiera de sus anfitriones japoneses.

Pero eso fue ayer. Nicolas Sarkozy ha llegado a Japón y, sacando pecho, se declara el primer líder que visita el país desde el desastre del pasado 11 de marzo.

En su encuentro con el primer ministro japonés, Naoto Kan, el presidente francés ha instado a una reforma mundial de las normas nucleares y anunció que Francia quiere liderar una reunión con los miembros del G-20 para fijar esas nuevas normas.

Sólo la buena educación de los japoneses les ha llevado a aceptar una visita oficial que ni desean ni aprecian, menos aún necesitan. Varias veces trataron de convencer a Sarkozy de que no era un buen momento y que andaban algo ocupados con la mayor crisis que ha vivido la nación desde la II Guerra Mundial.

No ha habido manera. Las víctimas del terremoto de Haití ya aprendieron el año pasado que cuando un político quiere la foto, hacerle desistir es imposible: Médicos sin Fronteras denunció en aquella crisis que los vuelos oficiales estaban colapsando el tráfico aéreo e impidiendo la distribución de ayuda.

Pero, ¿qué son unos pocos muertos más a cambio de un minuto en el telediario de la noche?

Asegura el Ministerio de Asuntos Exteriores francés que el viaje de Sarkozy pretende ser un gesto de solidaridad con el pueblo japonés, no un escala de conveniencia en su gira asiática como presidente del G-20. No hace falta decir que la agenda no incluye visitas cerca de la planta nuclear de Fukushima o a las menos radiactivas y más necesitadas zonas arrasadas por el tsunami.

Lo sorprendente es que Sarkozy crea a los japoneses tan tontos como para no caer en la contradicción. Esto es: que el primero en abandonar el barco, llamando al resto a secundarle, pretenda ser también el primero en volver a subirse a bordo, una vez comprobado que sigue a flote.

El miedo es libre y todo el mundo tiene derecho a irse de un país en el que no quiere estar o en el que se siente en peligro. Lo han hecho periodistas, empresarios, cantantes de hotel, expatriados franceses, suecos o españoles, animadoras filipinas de los karaokes de Roppongi o diplomáticos. Lo que parece menos razonable es que quienes se marcharon a las primeras de cambio pretendan haber estado junto a los japoneses en sus horas de dificultad. Y no es posible, entre otras razones, porque otros sí lo han hecho.

El cuerpo diplomático español, con su embajador a la cabeza y al contrario que el francés, ha seguido en Tokio. En Fukushima me encontré un británico que había decidido quedarse por solidaridad con una ciudad que le había acogido con generosidad.

Goldman Sachs comunicó a sus directivos que eran libres de marcharse, pero que no volvieran. El banco decidió no pagar a sus expatriados un billete a Honolulu, como otras multinacionales, y ofrecer a cambio algo que se ha echado en falta en esta crisis: información sobre los riesgos reales, e inexistentes a día de hoy, en la capital japonesa.

Es muy posible que, tratándose de Goldman Sachs, que no ha hecho fortuna aferrándose al altruismo precisamente, la decisión fuera un intento de preservar sus intereses económicos. Pero hay otro motivo que llevó a muchos a quedarse y que se puede encontrar en negocios más modestos como el de Vicente García.

El pionero de la restauración española en Japón, que abrió El Castellano hace 34 años, decidió mantener el cartel de abierto y ha seguido sirviendo a quienes desde la calle veían una luz tenue, encendida sólo a medias en un intento de sumarse al ahorro de energía que exigen los tiempos. “Si hubiera salido corriendo, ¿con qué cara podría mirar a los ojos de mis clientes y empleados?”, se pregunta este toledano.

Con la de Nicolas Sarkozy, por ejemplo.

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/31/internacional/1301559118.html?a=878359d58337f3deecd96a011f6eb84f&t=1301564515&numero

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Noticia por Fernando Sánchez Dragó: “Españoles miedicas y políticos noqueados”

Posted on Mar 22, 2011 in Cultura, España, Japon, Terremoto y tsunami | 1 comment

Admiro profundamente a F.S.Dragó y me parece muy interesante su opinión, por eso la incluyo aquí:

Las noticias del seísmo y sus secuelas languidecen. Ésta es mi última palabra sobre el asunto, a condición de que no se produzcan novedades de peso y poso en cualquiera de los frentes abiertos.

Miniapocalipsis, si acaso, desmintiendo a los agoreros de Vandalia y de Eurabia, circunscrito a una zona relativamente pequeña. Lo demás está en calma. Los japoneses, cuando se inquiere su opinión acerca del dramatismo imperante en los medios de comunicación de los gaiyin (nosotros), esbozan una sonrisilla de irónica resignación. Están acostumbrados a los aspavientos y el sensacionalismo que les llegan de extramuros. Ellos no son así. Su prensa se rige por el decoro, la moderación y la cortesía. No he visto, desde que las entrañas de la tierra bailaron la jota y la superficie del mar se encabritó, un solo cadáver en la tele ni en los periódicos. Los hay, como sabemos, a paladas, pero enseñarlos sería de mal gusto, ofendería a los deudos de las víctimas y mancillaría el honor de los difuntos.

¡Lo mismito que en Occidente!

¿Quién ha inventado, por cierto, el camelo ése de que en Japón no se llora? Lloran menos, eso es verdad, y nunca, pase lo que pase, pierden la compostura y dan en gritos, pero durante los últimos doce días he visto correr lágrimas a raudales por las pantallas de televisión. Procuran reprimirlas y ocultan el rostro, parcialmente escondido por las mascarillas, entre las manos, ¡pero vaya si lloran!

Lo que, en cambio, no he oído, ni en la banda sonora de las imágenes que constantemente emite la NHK ni en el pulso de la vida y de las calles, es una sola queja.

Miento. Sí he oído quejas (o las he leído): las de algunos de mis compatriotas, tan dados siempre al lloriqueo y mamoneo, que acusan de todo a todos (a nuestra Embajada, al Palacio de Santa Cruz, a la Moncloa, al gobierno japonés, a sus servicios de información, a los gestores de la central de Fukushima, a los periodistas, al caballo del Espartero, a la vecina del quinto) y emprenden una fuga ridícula y carente de justificación a bordo de un jumbo semivacío pagado con dinero ajeno.

¡Qué vergüenza! Creen que las embajadas son oenegés, hospitales del camino jacobeo, ambulatorios de la Cruz Roja y moritorios de la madre Teresa. Gentes, las fugitivas, que pecan de ingratitud, de cobardía y, lo que casi es peor, de falta de sentido común. No todos los españoles residentes en Japón, por fortuna, son así.

Mi juicio es duro, porque debe serlo. Si yo creyera en la justicia de los tribunales, acudiría a ellos para presentar denuncia por malversación de fondos públicos contra quienes desde Madrid han autorizado el flete de ese avión y exigiría el pago de los costos, a escote, por parte de quienes en él han viajado gratis.

Los estadounidenses, acogidos a una iniciativa similar, así lo hacen. Algunos de los españolitos puestos en desbandada se han quedado en Bangkok, no sé si para verlas venir y regresar al país que les daba estudios o sustento en cuanto el horizonte se despeje, para tomar el sol en una playa embaulándose un daiquiri y piropeando a las nativas o para felicitar por sus excelentes crónicas a David Jiménez, que vive allí, pero que el viernes 11, en cuanto tuvo noticia de la catástrofe, se fue con un par y un ordenador a Sendai y a Fukushima invirtiendo el sentido de la ruta que después seguirían los desertores.

¿Algo más al respecto? Sí. Para conseguir billetes aéreos de salida del país, al menos desde Osaka y Nagoya, en contra de lo que se dice, basta con retratarse en taquilla. No hablo por hablar. Mi mujer acaba de comprobarlo. Tenemos la intención de volver a España el 31. Aún no hemos comprado el billete. ¿Para qué, si en casi todos los vuelos hay plazas libres? ¡Y eso que viajamos con dos gatitos, lo que complica las cosas hasta extremos no sé si cómicos, trágicos o delirantes!

El problema, más bien, es el contrario: hay tantos asientos vacíos en los aviones, sobre todo (como es natural) en los que llegan a Tokio, que algunas compañías han restringido el número de vuelos o se disponen a hacerlo. La Singapur acaba de anunciarlo.

Tontos, eso sí, los hay en todas partes. Incluso en el país –éste– cuyos nativos dan, en los tests de coeficiente de inteligencia, varios puntos por encima del resto de los mortales. Shintaro Ishihara, gobernador de la prefectura de Tokio, se ha lucido declarando que el terremoto y el tsunami son un castigo del cielo. Literal. En japonés, tenbatsu.

¡Si será idiota! Por tal, al menos, lo tienen sus compatriotas, que están indignados, por más que la indignación sea entre ellos actitud muy poco usual. Yo nunca, hasta ayer, la había detectado.

Tampoco, se diría, brilla por sus luces el señor Kan, jefe del gobierno, que está noqueado (lo estaba ya antes del terremoto) y sólo acierta a dar, como tiene por costumbre, y aun eso con cuentagotas, palos de ciego que contribuyen a aumentar la relativa confusión reinante. Caerá, supongo, cuando las aguas dejen de bajar turbias y el país recupere la velocidad de crucero. Efecto secundario, y beneficioso, de la catástrofe. No hay mal que por bien no venga. Lo dice el Tao.

Es la primera vez en la historia que Japón tiene un gobierno de izquierdas. No creo que vuelva a tenerlo nunca. El gato escaldado… “Y augura –decía don Antonio el Bueno– que vendrán los liberales / cual torna la cigüeña al campanario”.

En Japón no hay cigüeñas, aunque las hubo, pero los conservadores siempre han sido bandada.

Anteayer me fui de Tokio. Los índices de radiactividad eran inferiores a los de Madrid y Nueva York. Todo estaba en orden, aunque cuatro terremotillos de nada hicieron bailar el mundo alrededor de mí.

Los dos primeros me pillaron en un hotel y los dos segundos en otro. Fuerzas, las suyas, respectivamente comprendidas entre 4 con 2 y 5 con 6. Poca cosa. No me asusté. Al contrario. Me divertí, aunque sé que esta afirmación me valdrá fama de insensato. No importa. Ya la tenía.

Después del primer zapatazo bajé al vestíbulo del hotel. Ya lo conté. Un pianista (¿el del Titanic?) desgranaba allí suaves melodías. No se inmutó. Quienes con arrobo lo escuchaban, hojeaban periódicos o hablaban entre ellos sotto voce, tampoco.

El último me sorprendió en pelotas. No piensen mal. Eran las nueve de la mañana del sábado (dormí solo) y estaba a punto de ducharme. Las toallas japonesas suelen ser diminutas. De poco habría servido envolverme en una de ellas. Salí de esa guisa al pasillo, obediente, por una vez, a lo que en tales casos se aconseja, y no había nadie. ¡Hombre! Para eso…

Volví, mohíno, a la habitación y llamé a una amiga. Le dije que acaba de vivir mi cuarto terremoto. Me preguntó si había tenido miedo. Respondí que no. Ella, riéndose, exclamó:

-¡Ya eres tokiota!

 

Noticia original: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/22/internacional/1300777466.html

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El blog de Ikusuki. Un post que resume nuestros sentimientos

Posted on Mar 19, 2011 in Cultura, Japon, Terremoto y tsunami | 2 comments

Jueves,17 Marzo 2011

望み

Mientras en España centramos todos los esfuerzos en hacer de la tragedia un disparate, en Japón, una vez más, se da una lección de solidaridad al mundo.

Cabinas telefónicas y wifi gratis, ni se ha planteado la subida del precio de la comida o la bebida, escasa repercusión en el de la gasolina a pesar de la gigantesca demanda inesperada y aunque medio Tokyo está a oscuras por ahorrar electricidad, no hay vandalismo, ni saqueos.

En la televisión tratan de explicar lo que está sucediendo en Fukushima con esquemas, con palabras sencillas para los que no tenemos ni idea de energía nuclear, y no dejan de repetir que, por favor, ahorremos electricidad. Parece que no sólo yo les hago caso, porque casi ninguno de los apagones previstos han sido necesarios, ¿porqué? porque la demanda ha bajado increíblemente.

Ante el vil oportunismo, el alarmismo inútil y el ruido estéril de los necios, cabeza fría, compañerismo y muchas dosis, si, pero de esperanza y optimismo en cada gesto, en cada par de ojos que se me cruzan cada día desde el puto viernes pasado.

Me siento orgulloso de estar aquí.

http://ikublog.com/%e6%9c%9b%e3%81%bf/

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Character World (2): Rilakkuma.

Posted on Mar 3, 2011 in Cultura, Diseño, Japon, Papelería, Personajes | 9 comments

Nombre: Rilakkuma
Compañía: San-X
Año: 2003

Rilakkuma fue crado por Aki Kondo en el año 2003 bajo grandes dosis de estrés. Aki Kondo deseaba tener una mascota para relajarse jugando con ella, pero el problema es que no tenía tiempo para cuidarla. Debido a esas circunstancias nació Rilakkuma, cuyo nombre significa algo así como el “oso relajado” (relax + kuma = rilakkuma ). La palabra “kuma”  くまes oso en japonés.

Rilakkuma se popularizó rápidamente, comercializando una amplia gama de productos de papelería y peluches, ampliándose más tarde a pequeños electrodomésticos, ropa y utensilios de cocina. Incluso está promocionando otros artículos como el coche Toyota Vitz. (Click para ver el anuncio de TV).

Rilakkuma siempre está relajado, disfrutando del momento. Lo único que intenta alterar su pacífica atmósfera son los juegos de su amigo Korilakkuma, un pequeño osito blanco, y Kiiroitori, un pollo amarillo que parece ser el más responsable de los tres. Rilakkuma y Korilakkuma tienen una cremallera en la espalda. Si se abre se puede ver un forro blanco con topos azules, pero el relleno de ambos es un ingrediente secreto… Aunque nadie puede entender como, a menudo ellos se quitan su “disfraz” para lavarlo en la lavadora y tenderlo para que se seque. Pero aunque se lo quiten, tienen la misma apariencia… mmm… es todo un misterio… aunque en especiales ocasiones, se ponen otro disfraz. Por ejemplo, ahora hay una promoción del té de la marca Itoen que regala notas adhesivas de Rilakkuma disfrazado de abeja. Les encanta relajarse viendo la TV, escuchando música o dentro del onsen (aguas termales). Sus comidas favoritas son dango (unas bolitas de masa de arroz dulce), pancakes con maple syrup (sirope de arce)omurice (tortilla rellena de arroz con tomate), aunque también en su viaje a Francia disfrutaron muchísimo del pan francés y los dulces llamados macaron. Rilakkuma y Korilakkuma se pasaron el viaje comiendo, mientras que Kiiroitori se encargó de hacer las fotos.

Aki Kondo dejó de trabajar en San-X desde hace algunos años, aunque sigue cobrando derechos de autor por la comercialización de Rilakkuma. Pero lo que ella no esperaba y la ha dejado totalmente en estado de shock es que San-X haya vendido los derechos de imagen de Rilakkuma para usarla en un pachinko (un tipo de máquinas tragaperras). Ella lo descubrió hace unos días mediante el alarmante comentario en su blog de una fan de Rilakkuma en el que exigía una explicación al porqué de que un personaje tan dulce fuera a ser la nueva imagen de unas máquinas de pachinko. Aki Kondo se puso en contacto con San-X e intentó cancelar ese acuerdo, pero ya ha sido imposible. La respuesta de Aki Kondo a la prensa y a San-X ha sido que la imagen de los personajes es muy importante y delicada. Hay muchos sentimientos envueltos en ello, la imagen de Rilakkuma va a ser perjudicada por usarse en un pachinko y, lo peor, ella teme que algunos fans acérrimos de Rilakkuma se vuelvan adictos al pachinko debido a esta promoción.

Desde aquí, mis mejores deseos para Aki Kondo. Aunque ya nada puede anular la promoción de Rilakkuma en los pachinkos, sí que podemos enviar emails (en japonés o en inglés) de protesta a San-X. El mío ya lo han recibido.

¡¡¡Un beso a tod@s!!!

Rilakkuma con sus amigos disfrutando de un cappuccino

Aquí llevan puesto un disfraz de fresas.

El pollo limpiando y Rilakkuma ayudando muy vagamente... XDDD

La cremallera de Rilakkuma en su espalda

En los peluches en los que se puede abrir la cremallera encontramos esto... el misterioso relleno de Rilakkuma, je, je, je ^__^

Utensilios de cocina para preparar pancakes con la imagen de Rilakkuma y moldes para decorar el arroz o cortar canapés.

Rilakkuma onsen, con yukata (kimono de verano) y todo.

Rilakkuma France, uno de mis diseños preferidos.

 

Sección de peluches de Rilakkuma en Kiddyland.

El día que me encontré a Rilakkuma en Shinjuku. Fue delante de un salón de videojuegos. Le pedí un autógrafo y nos hicimos una foto juntos. Es un poco tímido, pero muy simpático... XDDD

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