¡Hola a todos!, ¿Cómo estáis?

Yo estoy descansando durante el último día de la Golden Week, la Semana Dorada en Japón en la que tenemos varios festivos nacionales juntos. Si queréis saber más información al respecto no dejéis de escuchar el programa del Buzón de Radio Japón que mi compañero David y yo transmitimos ayer en la emisora internacional de NHK.

Hoy quiero hablaros sobre ordenar la casa. A mí me encanta ordenar cuando tengo el espacio indicado para cada cosa. No es fácil mantener una casa perfectamente ordenada si no se cuenta con los lugares de almacenamiento adecuados. A pesar de estar viviendo en mi actual casa desde hace 3 años, todavía quedan muchos flecos que recortar. Pero como yo soy muy exigente y de ideas muy concretas a la hora de decorar la casa, el tema va despacio.

Uno de mis dolores de cabeza era ordenar mis bufandas y foulards. Las bufandas de invierno las tengo en otro lugar, pero los foulares, o pañuelos para el cuello, se encontraban en el colgador de la entrada y se veían muy desordenadas.

Todos los foulares amontonados en el colgador se ven feos y desordenados, además de que para buscar el que quiero usar ese día no es fácil.

La verdad es que yo quería comprar un mueble como el que se ve al fondo de esta imagen, que, por cierto, es de “The Science of Sleep“, una de mis películas favoritas. Pero no he encontrado ninguno que tenga un tamaño que me satisfaga completamente, así que, como por el momento no voy a poder hacer yo misma uno, decidí tomar medidas temporales para solucionar el tema.

El mueble tipo “cajón de imprenta”, perfecto para guardar mis bufandas.

Las medidas temporales me han gustado tanto que quizá se conviertan en permanentes, por eso he decidido escribir un post. Ya sé que es bastante simple, pero, si os encontráis en la misma situación que yo, con una colección de bufandas y foulares que no están en un lugar adecuado, quizá os sirva mi solución: una cesta forrada.

La cesta de mimbre forrada de tela.

En mi caso me decidí por una cesta de mimbre de un color claro, ya que quería colocarla sobre la cómoda de la habitación de tatami y me importaba mucho que se viese bonita y no como un trasto. También era muy importante que la cesta no pudiese dañar los foulares, por lo que era imprescindible que estuviera forrada con tela.

Si sois mañosos incluso la podéis hacer vosotros. Yo nunca he trabajado con el mimbre, pero parece ser que no es difícil. En esta ocasión compré una, que además era muy barata. Los foulares caben dentro perfectamente. Los guardaré más comprimidos en caso de que adquiera alguno más, pero de momento quedan perfectos. Las bufandas no caben, así que voy a comprar otra cesta igual para guardarlas separadas durante los meses de calor. En invierno sólo tendré que cambiar una cesta por otra ^____^

La cesta de mimbre con los foulares dentro, enrollados.

Para guardar los foulards los doblé por la mitad a lo ancho (una o dos veces, dependiendo del tamaño de cada uno), luego por la mitad a lo largo y los enrollé formando un rulo. De esa manera ni se arrugan ni se maltratan y es muy fácil verlos y sacarlos de la cesta sin que se desordenen los demás.

Al elegir una cesta de mimbre de madera clara con un diseño campestre sencillo me parece que queda muy bien con el estilo de muebles del resto de la habitación. ¿Qué os parece a vosotros? (^___^)  Para mí, operación ordenar bufandas, ¡¡¡cumplida!!!

¡Un beso a todos!

La cesta encima de la cómoda de la habitación de tatami. La tela rústica de la que está forrado el interior de la cesta combina muy bien con el color de los muebles.